LLAMAMIENTO A LAS UNIVERSIDADES, POR LAS MUJERES AFGANAS (Una versión inicial se publicó en Levante-EMV, el 20 de agoto de 2021, firmada por Javier de Lucas, Javier Palao, Fernando Flores y Yolanda García Ruiz)

LLAMAMIENTO A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA ESPAÑOLA:

POR LAS MUJERES UNIVERSITARIAS AFGANAS

Es evidente, a día de hoy, que las víctimas que van a sufrir con mayor dureza las consecuencias de la implantación del Emirato Islámico de Afganistán, y de la sharía como ley fundamental, en su interpretación y aplicación más rigorista, son las niñas, adolescentes y mujeres afganas. Y si hay un símbolo por excelencia de esta regresión que van a padecer, porque se les impondrá, es la pérdida de oportunidades de formación, en todos los niveles educativos. El acceso a la educación de las niñas, de las mujeres, es uno de los mayores logros de todos estos años: Es obvio que la más poderosa palanca para la igualdad de derechos de las mujeres es la educación. Por eso mismo sabemos que es la primera de la que se van a ver despojadas.

En España existe un vínculo evidente entre la progresiva incorporación de la mujer a las aulas, a las plantillas del profesorado y personal de la administración, a los grupos de investigación y a los equipos directivos de las Universidades, y el despegue de éstas en todos los ámbitos de su actividad desde la década de los sesenta del siglo pasado. El acceso generalizado de la mujer al último grado del sistema educativo español es uno de los mayores logros colectivos de nuestra sociedad, y un factor clave en su desarrollo y bienestar.

La certeza de esta experiencia nos lleva a no resignarnos ante la suerte que puedan correr las mujeres que, a día de hoy, forman parte del sistema universitario afgano. Y por ello, con el fin de evitar que se pierda irremisiblemente toda una generación de mujeres universitarias en Afganistán, lanzamos desde la Universitat de València, a iniciativa de su Instituto de Derechos Humanos (IDHUV) y de su Facultad de Derecho, esta propuesta a todas las Universidades españolas, esperando incluso que alcance un ámbito mayor, el de la Unión Europea.

La propuesta se materializaría en un programa propio de incorporación de alumnas y profesoras universitarias afganas a las Universidades españolas, con base en nuestros programas de movilidad internacional y atendiendo a la posibilidad de acogerse a los diferentes fondos que la cooperación internacional moviliza anualmente en nuestro país. Dicho programa propio debe recoger, a nuestro juicio (y así va a proceder la Universitat de València), entre otras condiciones, las siguientes:

– Cada Universidad que se sume a la convocatoria ofrecerá un número concreto de plazas en las diversas titulaciones que imparte, preferentemente en aquellas que utilicen el inglés en la explicación de parte o de la totalidad de su plan de estudios. El conjunto de plazas ofertadas, con especificación de la titulación y de la Universidad que las ofrece, se integrará en un listado que será público y fácilmente accesible para su consulta a través de internet; al principio, al menos, a través de esta página web.

– El Gobierno español (en especial, el Ministerio de Universidades, pero también los de Interior, Justicia, Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y Derechos Sociales), de acuerdo con los gobiernos autonómicos, garantizará un procedimiento sencillo y ágil que permita la incorporación al programa de las mujeres universitarias afganas que así lo deseen con la mayor rapidez posible. Dicho procedimiento habrá de incluir las autorizaciones necesarias para realizar el viaje, así como la cobertura económica del mismo hasta la llegada a España.

– Cada Universidad negociará con el gobierno de su comunidad autónoma el abono del coste de la matrícula en los estudios elegidos por las estudiantes que se incorporen al programa (si no se cubren por el Estado a través de la vigente Ley reguladora del derecho de asilo). También, se comprometerá a asumir los costes académicos adicionales derivados de dicha incorporación: material de estudio, equipamiento informático, etc.

Facilitará, además, la incorporación de las estudiantes a las aulas mediante planes concretos de tutorización o mentorización con la ayuda del alumnado que ya esté matriculado en dichos estudios.

En el caso de las profesoras afganas, las Universidades facilitarán asimismo las instalaciones y medios (despachos privativos, acceso a laboratorios, bibliotecas y seminarios, incorporación a grupos de investigación, etc.) que se juzguen necesarios para el desempeño de su labor.

– Cada Universidad organizará actividades y cursos que permitan el aprendizaje del idioma oficial de la institución, así como el conocimiento de la cultura y los caracteres propios de la sociedad a la que van a incorporarse.

– En cuanto al alojamiento y la manutención de las personas que se incorporen al programa, las Universidades se pondrán en contacto con los Ayuntamientos, las Diputaciones, los gobiernos autonómicos y cuantas instituciones entiendan adecuadas, a fin de recabar las subvenciones y ayudas que puedan ponerse a su disposición. En este punto, los respectivos Consejos Sociales están llamados a jugar un papel protagonista en alcanzar una cobertura económica adecuada para la totalidad del programa.

Otros aspectos igualmente relevantes, como la duración de este programa propio, serían concretados más adelante en una negociación entre las Universidades y las distintas administraciones públicas, en función, entre otras cosas, de las disponibilidades presupuestarias y de la evolución de la situación política y social en Afganistán.

Sabemos que un plan como éste requiere de medidas que entrañan gran complejidad. Será preciso, entre otras muchas cosas, que nuestras autoridades políticas negocien con las del nuevo gobierno afgano la salida de aquellas mujeres universitarias que deseen sumarse al programa de incorporación. Pero somos conscientes de la fuerza y la capacidad de presión que la comunidad internacional puede tener en este punto. Y también conocemos la capacidad y la experiencia que nuestras Universidades atesoran en el campo de la movilidad internacional. En ese sentido, no hablamos de una acción inviable o utópica; más bien al contrario: la entendemos perfectamente factible y al alcance de nuestras instituciones académicas. No solo eso: todas y cada una de las prestaciones que se plantean se incluyen en las propias del derecho de asilo y de la protección internacional subsidiaria.

Por último, cabe señalar que un programa como éste no se enmarca en las políticas migratorias de España y Europa, sino en el compromiso con el derecho al asilo por razones humanitarias y en la protección de los derechos de las personas más vulnerables. Por eso, sin renunciar a que la Unión Europea pueda llegar a ofrecer un número importante de plazas de acogida, de refugio para los y, sobre todo, las afganas que lo necesitan, nuestra propuesta se centra en un colectivo concreto: el de las mujeres universitarias afganas. Pretendemos, queremos abrirles nuestras aulas. Porque nuestro objetivo es preservar, en la medida de lo posible, el futuro y la viabilidad de ese país; y tenemos la profunda convicción de que solo se alcanzará desde la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y a través de la incorporación de éstas –y, sobre todo, de las mejor formadas– a todos sus estamentos políticos y administrativos.

Apelamos, pues, a la coherencia generosa con las convicciones feministas, igualitarias y democráticas de nuestras Universidades. Desde la Universitat de València, y mediante este llamamiento, os convocamos a todas: sumemos las contribuciones; mostremos con los hechos nuestra solidaridad, nuestra sororidad; llevemos a la práctica lo que predican nuestros estatutos y nuestros ideales académicos. Si otro mundo es posible, creemos que ha llegado la hora de demostrarlo de una manera patente.

Universitat de València-Estudi General

Instituto de Derechos Humanos

Facultat de Dret

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