CONDICIONES DE LAS POLÍTICAS DE INTEGRACIÓN DE INMIGRANTES, Ponencia en Encuentros Córdoba,Migraciones y Migrantes, 26 marzo 2019

¿Qué hacer tras la patera?

Antes que hablar de alternativas simplistas, como expulsar o integrar, habría que decir algo sobre cómo recibir a quienes llegan por esta vía irregular a territorio español y que, por cierto, son solo un porcentaje mínimo de los que denominamos inmigrantes irregulares

  • Porque, por lo que se refiere al sistema de acogida en costas, hay mucho que mejorar: por ejemplo, habría que esclarecer la heterogeneidad terminológica y funcional que propicia ciertas confusiones entre dispositivos, centros (CITE, CATE, CEADE), comisarías y en las tareas atribuidas a funcionarios y ONGs
  • No digamos en lo que toca a menores, mujeres víctimas de trata y a todos aquellos susceptibles de demandar protección internacional: repartos sin solidaridad, distribuciones en autobuses, …
  • Pero si hablamos del proyecto de expulsar, es inevitable que hablemos de los CIE, instituciones clave en el sistema de recepción/expulsión de los irregulares y que constituyen una afrenta al estado de Derecho.

 

Pero, si hablamos de integrar, yo comenzaría por recomendar a las autoridades españolas la lectura del último Dictamen del CESE sobre “Los costes de la no inmigración y la no integración”, adoptado hace tan sólo unos días, el pasado 14 de marzo y del que han sido ponentes Pavel Trantina y un colega y amigo de muchos de los que estamos aquí, J.A Moreno.

Este dictamen, de suyo, no constituye ninguna novedad. Pero me parece una buena sistematización y un buen resumen de lo que hay de positivo en las buenas prácticas guiadas por los principios de igualdad e inclusión que deben guiar las medidas de integración en política migratoria

 

 

El CESE reitera la prioridad del objetivo de la integración (1.6):

“el fomento de la integración es esencial para reforzar los valores y principios fundamentales de la UE, entre los cuales la diversidad, la igualdad y la no discriminación son cruciales. La integración atañe a toda la sociedad, incluidos los migrantes que se establecen en el país de acogida, independientemente de su situación u origen. Sin embargo, son necesarias políticas especiales para las personas con vulnerabilidades particulares (como los refugiados), y un enfoque comunitario y una ayuda específica a medida —en lugar de un enfoque único— pueden generar mejores resultados. Por lo tanto, es imperativo que los Estados miembros de la UE aprendan unos de otros y se esfuercen sinceramente por fomentar un entorno en el que la integración de los migrantes sea viable y se eviten los riesgos

 

 

Señala condiciones previas que algunos hemos reiterado. Al menos, tres:

  • Acabar con la narrativa tóxica:

“convencido de que existe una necesidad urgente de cambiar la narrativa sobre la migración y volver a un debate racional, basado en los hechos. Los refugiados y migrantes no deben verse como una amenaza sino como una oportunidad para el modelo económico y social europeo”.

  • Superar la lógica centrada en el control migratorio:

“Las políticas actuales que hacen del control migratorio una de las prioridades en la agenda de asuntos exteriores, menoscaban la posición de la UE en las relaciones exteriores, haciéndola proclive al chantaje y la pérdida de credibilidad en materia de derechos humanos. El CESE está convencido de que la UE y los Estados miembros deben ir más allá del modelo actual y velar por el fomento de formas regulares de entrada que faciliten la migración ordenada y una inclusión satisfactoria”.

  • Reconocer que los propios Estados y sus mercados reclutan migración; también irregular.

 

 

Recuerda que existe un acervo de principios y buenas prácticas europeas sobre políticas de integración, para asegurar ese objetivo (5.2/5-7):

5.2 Los principales puntos pertinentes para la comprensión del concepto por parte de la UE se enumeran en los principios básicos comunes para una política de integración de los inmigrantes en la UE, adoptados por el Consejo en 2004. Por integración se entiende un «proceso bidireccional y dinámico de ajuste mutuo por parte de todos los inmigrantes y residentes de los Estados miembros». Es contrario a la idea errónea ampliamente compartida de integración como asimilación, un proceso unidireccional en el que las personas abandonan sus atributos nacionales y culturales por los de su nuevo país de residencia. Sin embargo, como se ha reiterado en el Plan de acción de la UE para la integración de los nacionales de terceros países de 2016, un elemento esencial para vivir y participar en la UE es la comprensión y la suscripción de sus valores fundamentales.

5.3 Cabe destacar que la integración atañe a todos los migrantes que se establecen en un país de acogida, independientemente de su situación u origen. Sin embargo, son necesarias políticas especiales para las personas con vulnerabilidades particulares (como los refugiados), y un enfoque comunitario en lugar de un enfoque único puede generar mejores resultados.

5.4 El empleo constituye una pieza clave del proceso de integración. Por lo tanto, los Estados miembros y los interlocutores económicos y sociales perciben la inclusión en el mercado laboral de los migrantes como una prioridad. En efecto, la demanda de trabajadores migrantes sigue siendo uno de los principales factores cruciales que impulsa la inmigración.

5.5 Entre otras variables esenciales que determinan la integración de los migrantes en el Estado receptor están la certeza y la previsibilidad de la situación migratoria, las posibilidades y obstáculos para la obtención de la ciudadanía, las posibilidades de reagrupación familiar, la disponibilidad de cursos de idioma, los requisitos de conocimiento lingüístico y cultural, los derechos políticos y la apertura general de una determinada sociedad y su disposición a adoptar y ayudar los recién llegados e interactuar con ellos, y viceversa.

5.6 Además, la integración de los migrantes está estrechamente interrelacionada con una plétora de políticas relacionadas con la protección en el lugar trabajo, la vivienda, la atención sanitaria, la educación, los derechos de las mujeres, la igualdad y la no discriminación, entre otras.

5.7 En un esfuerzo por cuantificar las políticas establecidas, se creó en 2015 el Índice de Políticas de Integración de los Inmigrantes (MIPEX), que proporciona datos comparables sobre los Estados miembros de la UE y otros varios países. Sus resultados subrayan la existencia de discrepancias entre los Estados miembros, incluida la persistente división este-oeste.

 

 

 

Y denuncia los riesgos de la ausencia de integración (I.7):

“La no integración entraña riesgos y costes económicos, socioculturales y políticos. De ahí que la inversión en la integración de los migrantes sea la mejor póliza de seguro contra posibles costes, problemas y tensiones futuros. Las políticas públicas deberían abordar los temores, preocupaciones e inquietudes de los diversos sectores de la población de las sociedades de la UE, a fin de evitar los discursos antieuropeístas y xenófobos. Para ello, las políticas pertinentes deben incluir un conjunto claro, coherente y razonado de obligaciones para los propios migrantes, pero también una denuncia coherente de la retórica y las actitudes contra ellos

 

 

Esos costes se concretan (5.8) en tres tipos (Económicos, socioculturales y de seguridad)

 

Económicos: 

exclusión de los migrantes del mercado formal (y aumento del trabajo no declarado

mayores costes para solucionar problemas sociales después de que aparezcan, en lugar de prevenirlos;

incapacidad de los migrantes para explotar plenamente su potencial (transferida a menudo a las siguientes generaciones);

 

Socioculturales:

falta de identificación con los valores y normas del país de acogida y su aceptación

agravamiento de las diferencias socioculturales entre los migrantes y las comunidades de acogida

discriminación estructural de los migrantes, incluida falta de un acceso adecuado a los servicios

aumento de la xenofobia y la desconfianza mutua;

reproducción de las barreras lingüísticas;

segregación espacial que conduce directamente a la creación de guetos;

ruptura de la cohesión social general;

 

Seguridad

aumento de los discursos de incitación al odio y los delitos motivados por el odio;

deterioro en la aplicación de la ley y posible incremento de los índices de delincuencia, en particular en las zonas socialmente excluidas;

posible radicalización y aumento del apoyo a ideologías extremas (por parte tanto de las comunidades de migrantes como de la sociedad de acogida).

 

 

 

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