GATO POR LIEBRE: MACRON (Cartelera Turia 2778)

Este lunes, si uno tropezaba con alguien que llevaba puesta la sonrisa de oreja a oreja sólo cabía una duda: o era un culé levitando por Messi o un liberal soi-dissant europeísta repasando las virtudes de Macron…Según nos cuentan, en Bruselas y allá donde more un buen europeo, todo son albricias y pan de sicomoro. Yo, perdonen Vds, prefiero sumarme a la prudencia que recomendaba Laurent Joffrin en su editorial de Liberation, con el título “vender la piel del oso…”

Primero porque, pese al verosímil <cerco republicano> contra Marine (Le Pen), ya veremos cuál es la distancia final si ésta consigue imponer como campo de discusión el enfrentamiento entre pueblo y élites parisinas, entre los buenos y viejos valores franceses y los intereses de la <mediacracia> y la oligarquía financiera a los que tan próximo está Macron, como denunciaba Melenchon. No es difícil prever que no se repetirá el abismo que separó a Chirac del Le Pen padre.

Segundo, incluso en el escenario victorioso que apresuradamente han dado por bueno Macron y los suyos, ya nada puede impedir un hecho. Y este sí, lo podemos dar por adquirido: como escribe Corinne Deloy en su policy paper de la Fondation Schuman, nada parece ya impedir que el FN se convierta cuando menos en el primer partido de oposición en Francia y esa es una enorme victoria. En efecto, aunque funcione el <cerco republicano> de la 2ª vuelta, sería un milagro sin precedentes que En Marche! (el movimiento con las iniciales de Macron, que no parece tan modesto, la verdad) alcanzara una representación relevante en la Asamblea.

Por tanto, y esta es una tercera razón para poner el freno a la euforia, parece no menos inevitable un escenario de cohabitación de Macron con el nuevo/viejo líder de la derecha republicana. Es impensable que los socialistas puedan aspirar a algo, atomizados entre los que, con Valls, ya no aspiran a otra cosa que a senescales de Macron y los resistentes a la Hamon que parecen cada vez más cerca de Asterix y los suyos (eso sí, sin poción). La izquierda insumisa podría asumir el carácter de tercera fuerza, tras la derecha y el FN, pero tiene difícil mantener la coalición que consiguió unificar Melenchon. Aunque nada es ya seguro, esa verosímil cohabitación hará que la política de Macron circule más por las vías de la vieja política por las que transita la derecha francesa, aunque se vista de ese europeísmo.

Aunque, a todo esto, ¿alguien se cree este cuento del sastrecillo filósofo, melómano y antisistema? Antisistema, un bancario liberal? Vds se imaginan a Madame Lagarde y sus colegas, temblando ante la irrupción de Macron? Va a ser gato por liebre…

 

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