No celebro la Constitución Española, pero la fiesta de la Inmaculada, que ni la toquen!

Acabamos de salir de un <superpuente>, de esos que no se ven por ahí. Pero esta vez ha habido alguna peculiaridad. En la primera de las fiestas, el pasado día 6, un buen número de Ayuntamientos en toda Catalunya abrieron sus puertas o, al menos, sus alcaldes y concejales independentistas, decidieron trabajar (aunque no obligaron a los funcionarios a acudir, pues sería ilegal, claro). El argumento era que no tenían nada que celebrar ese día y que la Constitución española les resulta ajena. Hasta el estudioso profesor, primer teniente de alcalde de Barcelona y buen amigo (con personaje en Polonia), Gerardo Pisarello, declaró que haría fiesta el día 6 pero que veía poco que celebrar. La postura de esos alcaldes y concejales está -a mi juicio- amparada por la libertad de expresión y, sobre todo, es coherente con su ideario independentista. En suma, no querían tomarse fiesta ese día de fiesta nacional española, aunque esté en el calendario laboral.

En la mañana del 8 de diciembre traté de consultar por teléfono a 12 de esos Ayuntamientos: Argentona, Benissanet, Berga, Celra, L’Ametlla del Mar, Igualada, Sant Juliá de Ramis, Sant Marti Sarroca, Solsona, Verges, Vic, Viladamat. También llamé a los de Barcelona y Girona. En ninguno de ellos fue a trabajar ningún alcalde ni concejal. En algunos funcionaba un contestador automático. En el de Barcelona me atendió una persona desde la centralita, que me indicó que no podía pasarme con nadie, porque era festivo y no había nadie de entre los que yo preguntaba.

La cuestión es, entonces, ¿por qué quienes trabajan el día 6 aceptan como festivo el día de la Inmaculada?  ¿Acaso no son defensores de la República laica de Catalunya? (bueno, los exCiU, un poco menos lo de laica). Ya sé que me dirán que no es esa la cuestión, que aunque incluso no se sepa qué significa eso de la Inmaculada Concepción, se trata de aprovechar cualquier oportunidad que ofrezca el calendario laboral para hacer fiesta. Pero no me parece de recibo. Veamos. Ese pragmatismo que aconseja hacer fiestas y puentes tiene un límite cuando choca con firmes convicciones en principios patrióticos e irrenunciables como el de tener una fiesta propia del propio Estado (que está en procés) y no celebrar el día de la inaceptable Constitución española, que es la de un Estado invasor, colonial, expoliador y étc. Sin embargo, el pragmatismo sí se impone el día 8, aunque sea al precio de celebrar una fiesta religiosa que encima no es la de su Virgen (la Moreneta), que commemora un dogma muy reciente y discutido incluso en el seno de la Iglesia católica, porque eso de una concepción inmaculada a través del Espíritu santo, es muy milagroso, desde luego, pero se antoja difícil de aceptar, salvo para los que sean fieles, ortodoxos y muy militantes católicos. Y, sobre todo, ¿son conscientes de que sin laicidad no puede existir una república incluyente, igualitaria y abierta a la pluralidad?¿Será, una vez más, que hay principios y principios, y eso de la laicidad les parece menos importante que la catalanidad?

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