CULO DI FERRO Y CAMUS (Cartelera Turia, 2745)

(Re)Searchers

Culo di ferro y Camus

Javier de Lucas

Javier de Lucas

Mi admirada Almudena
Grandes ha criticado a Sánchez por su posición de resistencia porque, dice, “la resistencia no vale si no tiene un propósito”. No creo que sea cierto: no vale cualquier propósito. Por ejemplo, hay quien piensa que el de Sánchez es un propósito estricta- mente partidista, si no personal: mantenerse al frente de la SG del PSOE. Eso ya sería un propósito, pero no haría legítima la resistencia, al menos en términos de bien común (sí, para el propio Sánchez y quizá incluso para el PSOE).

Cierta tradición, a mi juicio bobalicona, insiste en presentar como muestra de inteligencia política el lema atribuido al camaleónico premio nobel CJC: el que resiste, gana. Una divisa que encuentra en Rajoy quizá su más ferviente partidario. Algunos, más informados, recuerdan la respuesta atribuida a Sandro Pertini, en el palco del Bernabeu durante el campeonato mundial de fútbol de España, ante la pregunta que le hizo Calvo Sotelo en presencia del rey Juan Carlos: “cuál es la mejor virtud de un negociador?”, a lo que el sagaz Presidente italiano habría contestado: Culo di ferro.

Yo quiero creer que la resistencia de Sánchez no es la rala versión carpetovetónica de Cela (la inmovilidad tancredista y oportunista que, en realidad, muestra la más absoluta carencia de ideas). Ni siquiera la astucia de Pertini. En mi ingenuidad, creo que podría acercarse más a la rebelión camusiana, la que se describe al comienzo del Hombre rebelde:” ¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no. Pero negar no es renunciar: es también un hombre que dice sí desde su primer movimiento (…) El rebelde (es decir, el que se vuelve o revuelve contra algo) da media vuelta. Marchaba bajo el látigo del amo y he aquí que hace frente. Opone lo que es preferible a lo que no lo es”.

Lo preferible, a mi juicio,  es no seguir en manos de Rajoy, de su virreina SSS y de su cohorte de desvergonzados, falaces e ineficaces gobernantes del PP. Y la primera condición para ello es señalar que el rey está desnudo, denunciar que lo que quieren imponernos como “sentido común” es un propósito pro domo sua, sólo de ellos, que no tiene nada de común. Eso es, creo, un buen comienzo: negar que las políticas del PP se basen en la primacía de lo común. Y encontrar la convergencia que la defensa de lo común exige, más allá de la ventaja partidista ante las terceras elecciones.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


¡IMPORTANTE! Responde a la pregunta: ¿Cuál es el valor de 14 10 ?