PARLAMENTARIOS ESTAJANOVISTAS

Los ciudadanos que superamos los 60 hemos vivido lo suficiente como para estar curados de espanto y no creer en los reyes magos (ni en los de los palacios). No esperamos milagros y menos aún que los hagan por nosotros. O sea, que a la mayoría nos cuesta ilusionarnos ante la <nueva política> que nos prometen los más nuevos y a la que parecerían dispuestos los antiguos (a la fuerza ahorcan). Pero no se puede vivir sin esperanza, aunque haya idiotas que crean que esa virtud desaparece a los 40. Así que uno vuelve a esperar que la clase política deje de practicar el estereotipo que clavó Chico (disfrazado de Groucho) en Sopa de ganso: “¿a quién va a creer Vd, a mí o a sus propios ojos?”.

Elegimos a finales de diciembre a unos diputados y senadores que se constituyeron como tales a finales de enero. Estamos a 24 de marzo y estos representantes, haciendo gala de una voluntad estajanovista  se han autoconcedido vacaciones durante 21 días. Claro, nos vendrán con el cuento de que “trabajan en su circunscripción”. ¿Es que pretenden que sigamos creyendo lo que nos dicen, con vieja o nueva retórica, cuando con nuestros propios ojos constatamos que son incapaces de lo que es su deber, no levantarse de su  trabajo hasta poder dar respuesta a nuestras necesidades reales, que no son las de sus partidos?

Se han tomado largas vacaciones con la que está cayendo en Europa: crisis de refugiados, inmigrantes, recrudecimiento de la amenaza terrorista, riesgo de que reaparezca la crisis económica… Y aquí, en España, no se puede decir que falte tajo: la relación con Cataluña, una tasa de paro que sigue siendo estratosférica, inaceptable; y qué decir de la necesidad de adoptar medidas efectivas para frenar la aplicación de la LOMCE, para atender a dependientes, pensionistas, para recuperar la inversión en cultura, en Universidad, en ciencia, para atajar la sangría de la violencia de género, para dar respuesta a inmigrantes y refugiados…

Me resulta incomprensible, la verdad, este ejercicio de irresponsabilidad. Va a resultar que les tendremos que repetir aquello de <no nos representan>; no merecen representarnos. Menos aún si tenemos que ir a otras elecciones y prolongamos así hasta después del verano esta agonía de un país en funciones,…Debería estar prohibido que quienes se comportan de esta manera puedan volver a presentarse en listas electorales.

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