LOS DILEMAS DE PODEMOS Y SUS PLATAFORMAS DE CONFLUENCIA

Una de las razones del éxito de Podemos es, sin duda, su capacidad para imponer lo que se denomina “marco del discurso”. Algo en lo que coincide, por ejemplo, con la estrategia de Mas y Junts pel Sí, y ahora el nuevo President. Baste pensar en que el molt honorable Sr Puigdemont ha conseguido que todo el mundo se pregunte por quién le llama o le debe llamar y nadie repare en que hoy por hoy, la primera obligación política (y de cortesía) del Sr Puigdemont es llamar él al Jefe del Estado, un Estado al que sigue representando en Catalunya, mientras la legalidad no cambie y siempre que sea verdad que desea mantener buenas relaciones con ese Estado. Bien es verdad que los errores del Gobierno de Madrid y de quienes asesoran al rey a la hora de decidir audiencias y publicar ceses y nombramientos, se lo ponen fácil. Pero en cualquier país civilizado, en buena lógica es el Sr Puigdemont como nuevo President de la Generalitat de Catalunya quien debe solicitar audiencia al Jefe del Estado, para decirle que se quiere ir, claro, pero para hablar con él. Cortesía y sentido institucional obligan.

Volvamos a Podemos. Iglesias y los suyos han mostrado su maestría comunicativa al conseguir que se hable de la “jaula de grillos dentro del PSOE” (Iglesias dixit) y no se discuta apenas la “jaula de grillos” de Podemos. Es verdad, de nuevo, que el PSOE se presenta extraordinariamente dividido en cuanto a su estrategia política, con una buena parte del partido secundando las manifestaciones de la Sra Díaz (doña Susana), que son los deseos expresados por Felipe González y otros mandarines de la vieja generación y que, la verdad, resulta difícil distinguir del <Santiago y cierra España> enarbolado a troche y moche por el PP y C’s. Pero no es menos cierto que apenas se ha planteado la cuestión de quién debe tener voz propia en el Congreso y el Senado en esta nueva legislatura, tal y como señalaba el amigo Xavi Pérez aquí mismo, El malson de Compromis, cuyas tesis comparto en buena medida (http://opinions.laveupv.com/xavi-perez/blog/6441/23.2-el-malson-de-compromis), resurge el doble filo que subyace a la estrategia de confluencia que permitió a Podemos situarse como tercera fuerza con expectativas de sorpasso a la segunda, el PSOE: los grillos se multiplican y, de paso, se complica una vez más la tensión interna que caracteriza a Compromis.

En efecto, esa exitosa estrategia electoral de plataformas de confluencia de Podemos, particularmente en la Comunidad Valenciana, donde se llegó a acuñar una fórmula común (Ara es el moment), aplazaba –más que resolvía- la cuestión del papel y status de las dos partes de la plataforma. Es ahora cuando la formación de Iglesias no puede cerrar los ojos ante un dilema que habían conseguido ocultar, sobre todo mediante la estrategia de echar en cara al PSOE sus dificultades internas, su evidente desgarro. Pero el dilema de Podemos no es menos difícil que el que divide al PSOE, y se puede resumir en esta disyuntiva: o bien se presenta, como pretenden sus líderes, como un verdadero partido plurinacional, conforme a su afirmación de que apuestan por una España entendida como un Estado Plurinacional -ya sea con estructura federal o confederal- siempre  con referéndum de autodeterminación mediante, o bien regresa a la casilla de partida.

Dicho de otra manera, hoy emerge la evidencia de que Podemos es sólo una parte en una plataforma electoral y, por tanto, le es exigible a la formación de Iglesias que haga honor a la obligación de mantener su compromiso, el que adquirió con las plataformas de confluencia. Ese compromiso exige que cada una de las plataformas tenga su propio grupo y, por consiguiente, su propia estrategia, su propia visión respecto, entre otras cosas (quizá sobre todas las cosas) a la estructura territorial. Las tres contrapartes, catalana, valenciana y gallega, no ponen la prioridad en la articulación de una España plurinacional, sino en el ejercicio del derecho de autodeterminación, sin que haya unanimidad sobre la postura a sostener en esos referenda, salvo quizá por lo que se refiere a la Sra Oltra, que parece manifestarse a favor de una estructura de Estado plurinacional y no a la prioridad sí o sí de referéndum de autodeterminación (menos aún ha dejado claro cuál sería su postura en dicho referéndum). Así las cosas, Podemos queda al descubierto cómo un partido estatal, que se alía con formaciones nacionalistas con intereses al menos potencialmente contradictorios con el declarado proyecto plurinacional.

Es verdad que aún queda una salida que podría resolver este dilema que a muchos les parece más bien una aporia. Me refiero a la inteligente argucia que ha planteado Monica Oltra, para que sea el PSOE quien les solucione el dilema, como precio para pactar un gobierno alternativo a Rajoy. Una tentación que, a mi juicio, no es suficientemente sugestiva para que caiga en ella P Sánchez, porque daría alas al sector más cerradamente españolista del propio PSOE que busca la gran coalición con el PP.

La Vicepresidenta del Consell de la GVA y líder de Compromis, Mónica Oltra, publica en El Pais del lunes 18 de enero un artículo (“¿Legalidad o atropello democrático? Propuesta a Pedro Sánchez”,  https://t.co/8ZAwa7IaaI vía @elpais_espana). En la primera parte, la Sra Oltra sostiene ante todo que la negativa a formar 4 grupos parlamentarios es <un atropello democrático y una ilegalidad>. Para eso se apoya en una discutible interpretación del artículo 23.2 CE 78 que, sorprendentemente, fundamenta ante todo en la comunicación de los resultados electorales por parte de la vicepresidenta primera del Gobierno Rajoy y en la web del Ministerio del Interior. Lo más interesante, en todo caso, es lo que se afirma después, dos argumentos que me parece, en cambio,  bien fundamentados. Me refiero a su tesis de que, en definitiva, lo importante es hoy es la voluntad política y, en segundo lugar, a su exigencia de igualdad de trato entre las cesiones del PSOE a ERC y DyL y el  “favor” análogo que el PSOE debería ofrecer en relación con las tres contrapartes “nacionalistas”, por así decirlo, de las plataformas de confluencia con Podemos. El gambito, la apuesta más inteligente, creo, es la última fórmula que ofrece al Secretario General del PSOE: que los socialistas cedan en el Congreso 1 diputado para posibilitar un grupo parlamentario común para las 3 plataformas nacionalistas que concurrieron en alianza con Podemos.

Se trata, en mi opinión, de una solución razonable y viable. Es más, no creo que perjudicara al PSOE acordar ese “préstamo”, aunque no estoy tan seguro de que las otras dos plataformas (gallega y catalana) lo considerasen suficiente. Pero es un paso que puede desbloquear el objetivo más razonable: una alternativa de gobierno frente a la del PP y C’s.

En todo caso, esa propuesta/solicitud no puede ocultar que si se formula es por la necesidad de que el PSOE les resuelva el dilema que Podemos y sus plataformas de confluencia no aciertan a despejar. Y tampoco oculta que dentro de Compromis siguen muy activas las discrepancias entre el Bloc e Iniciativa, como deja clara la posición del diputado Baldoví, que había puesto buena cara al acuerdo de Compromis con Podemos, que le aseguraba al menos un escaño y de hecho, le ha premiado con más. Baldoví ya ha dejado claro que, en caso de carecer de grupo propio, prefiere ir al mixto en lugar de quedarse en el grupo de Podemos. No se sabe si esto presagia el regreso a la batalla en el seno de Compromis y, quizá, también en la comunidad autónoma. Antes o después Iniciativa tendrá que escoger: seguir riñendo con el Bloc dentro de la coalición Compromis, constituirse en un partido autónomo (que puede recoger electorado del Bloc, de Esquerra unida –su origen-, pero también de Podemos y de un sector del PSPV), o bien optar por una fusión con Podem Valencia, que es entre todas las agrupaciones de Podemos la que ha manifestado mayor sensibilidad a la identidad nacional.

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